Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

  • La intolerancia a la lactosa es la incapacidad parcial o total de digerir el azúcar de la leche (lactosa) debido a la falta de una enzima (lactasa). 
  • También es conocida como intolerancia a la leche, deficiencia de disacaridasa o deficiencia de lactasa.

¿Qué es la lactosa?

  • La lactosa es un azúcar compuesto que está presente en la leche de todos los mamíferos: vaca, cabra, oveja, ser humano, etc. 
  • También suele encontrarse en muchos alimentos preparados (pan, bollería, sopas, purés, etc.) y medicamentos. 
  • Está compuesta de dos azúcares simples: glucosa y galactosa.

¿Para qué sirve la lactasa?

  • La lactasa es una enzima. Las enzimas son proteínas encargadas de acelerar las reacciones químicas.
  • La lactasa se produce en el intestino delgado y es responsable de la ruptura de la lactosa en sus dos componentes básicos: la glucosa y la galactosa (figura 1). 
  • La reacción tiene lugar en la superficie interna (mucosa) del intestino delgado. De esta forma la glucosa y la galactosa son rápidamente absorbidas y conducidas al torrente sanguíneo. 
  • Este proceso es necesario para su absorción por nuestro organismo. Si los niveles de lactasa son bajos o ésta no realiza bien su labor, aparecen dificultades para digerir la lactosa. Entonces ésta pasa al intestino grueso sin descomponerse y empieza a fermentar por la acción de los microorganismos presentes, produciendo ácidos y gases.
Intolerancia a la lactosa

Figura 1. La lactasa rompe la lactosa en glucosa y galactosa.

¿Cuáles son los síntomas?

La intolerancia a la lactosa no es grave, los síntomas más comunes son: 

  • dolor e hinchazón abdominal, 
  • diarrea, 
  • defecación liquida e imperiosa, 
  • flatulencia 
  • en ocasiones, náuseas y vómitos.

Los síntomas suelen aparecer a los 30 minutos-2 horas de haber tomado alimentos que contengan lactosa. 

¿A quién afecta?

  • El origen étnico influye en la prevalencia de la intolerancia a la lactosa. Aquellos pueblos que han sido tradicionalmente ganaderos, alimentados generación tras generación de la leche de vaca, presentan menos casos de intolerancia a la lactosa que otros pueblos no acostumbrados a su consumo. 
  • La intolerancia a la lactosa es frecuente entre los asiáticos, árabes y africanos, mientras que no es muy común entre los europeos y aquellas poblaciones que proceden de ellos (norteamericanos y australianos).
Intolerancia a la lactosa

¿Cómo se diagnóstica?

Ante síntomas de intolerancia a la lactosa, se pueden emplear distintos métodos de diagnóstico:

1º. Test de tolerancia a la lactosa

En primer lugar se realizará una prueba sencilla, cuyos pasos son:

  • Suministrar 100 gramos de lactosa
  • Tomar muestras de sangre a los 30, 60 y 120 minutos 
  • Medir los niveles de glucosa en las muestras
  • Resultado: un aumento en los niveles de glucosa menor de 2 mg/dl a las 2 horas se considera indicativo de intolerancia a la lactosa.

2º. Test de hidrógeno espirado

Otra prueba que puede realizarse consiste en:

  • Suministrar 50 g de lactosa (equivalente a la presente en 1 l de leche)
  • Soplar en unas bolsas herméticas de donde se recogen las muestras de aire espirado a determinados intervalos de tiempo
  • Resultado: un aumento del hidrógeno en la respiración tras la ingesta de lactosa >20 ppm (partes por millón) indica intolerancia a la lactosa.

3º. Biopsia del intestino delgado

En último término podría realizarse una biopsia del intestino delgado. Para ello, se introduce un tubo flexible de fibra óptica (endoscopio) a través de la boca o la nariz hacia el tracto gastrointestinal superior. Las muestras de tejido obtenidas se envían al laboratorio para ser examinadas y determinar la presencia o no de lactasa en la mucosa intestinal.

¿Cuándo aparece?

  • La intolerancia se puede presentar en:

    • el momento del nacimiento, 
    • la infancia, al introducir la leche de vaca en la dieta, 
    • la etapa adulta.

  • La lactasa es imprescindible para la nutrición del bebé.
  • Durante la infancia, la lactosa proporciona una fuente de energía excelente para un crecimiento y desarrollo rápido.
  • En los seres humanos, la mayoría de la población europea conserva cierta actividad de la lactasa más allá del destete en la edad adulta. 

¿Qué tipos existen?

1. Intolerancia congénita: desorden causado por una mutación en el gen de la lactasa que provoca una actividad mínima o nula de la enzima. Es extremadamente rara, los bebés experimentan diarrea desde la primera exposición a la leche materna y durará toda la vida. El único tratamiento posible a esa edad es evitar la leche.  
 
2. Intolerancia primaria o racial: Se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactasa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la leche. Suele darse a lo largo de la vida en ciertos grupos étnicos y tiene una causa genética. Las personas con esta intolerancia van notando cómo la ingesta de leche les causa cada vez más síntomas. Es progresiva y permanente. 
   
3. Intolerancia secundaria o adquirida: la disminución de la actividad de la lactasa esta provocada por un daño intestinal temporal (generalmente causado por una gastroenteritis vírica, enfermedad celiaca, antibióticos, quimioterapia). Este tipo de intolerancia es muy frecuente en la infancia tras un episodio de gastroenteritis agudo. Es transitoria y recuperable.

Alergia a la leche

La intolerancia a la lactosa no es lo mismo que la alergia a la leche (tabla 1):

  • Una persona alérgica reacciona contra la proteína de la leche, por lo que no tolerara ningún producto lácteo. Los síntomas son sistémicos: aparato digestivo (náuseas, diarrea y cólico, -igual que en la intolerancia), piel (eczemas, hinchazón, urticaria), vías respiratorias (asma, disfunción respiratoria) y anafilaxis (reacción alérgica repentina y potencialmente grave). La alergia a la proteína de la leche de vaca es poco frecuente en adultos. 
  • Una persona con intolerancia a la lactosa reacciona ante el azúcar presente en la leche (lactosa), pero no en la leche ya fermentada (queso, yogur). Los síntomas solo afectan al aparato digestivo.
Intolerancia a la lactosa

Cómo vivir con la intolerancia

  • Muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir leche y  productos lácteos sin padecer síntomas, especialmente si los consumen en pequeñas cantidades y acompañados por otros alimentos (leche con café o con cereales en el desayuno).
  • Otras necesitarán la restricción de la lactosa hasta la resolución de los síntomas, generalmente al menos durante 4 semanas. 
  • Para evitar carencias nutricionales, los pacientes deben reintroducir la lactosa para inducir tolerancia, y de esta forma asegurarse de que la dieta no está siendo restringida innecesariamente. 
  • La falta de leche en la dieta puede producir falta de calcio, vitamina D (necesaria para la absorción del calcio), vitamina B2 y proteínas.
  • Después de un período de exclusión de la lactosa y del cese de los síntomas, se tolerarán raciones de hasta 12 g de lactosa (equivalente a la presente en 1 vaso de leche).
  • La fermentación de la leche aumenta la tolerancia a la lactosa debido a la transformación de la lactosa en ácido láctico. Lácteos como el queso curado o semicurado, el yogur y otras leches fermentadas, productos básicos de una dieta equilibrada, pueden ser consumidos por personas intolerantes porque carecen de lactosa o la contienen en pequeñas cantidades. Además de presentar unos niveles mínimos de lactosa, los microorganismos presentes en estos productos sintetizan lactasa y compensan la carencia de las personas intolerantes. 
  • Los lácteos suplementados con probióticos reducen los síntomas de hinchazón, posiblemente como consecuencia de que la lactasa microbiana mejora la digestión de la lactosa.
  • Existen marcas que comercializan actualmente leche con lactosa hidrolizada que son perfectamente toleradas por las personas intolerantes.
  • Otra alternativa posible consiste en añadir lactasa a la leche tras su calentamiento o tomarla en cápsulas antes de cada ingestión.

Glosario

  • Azúcar: tipo de glúcido o hidrato de carbono, es la principal forma de consumo, almacenamiento y obtención de energía para nuestro organismo.
  • Destete: sustitución gradual y progresiva de la leche materna por otros alimentos hasta que el bebé adopte la alimentación corriente y la lactancia materna desaparezca completamente. 
  • Digestión: transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo. Se distinguen varias fases: transporte del alimento, secreción de jugos digestivos (enzimas que degradan los alimentos y los transforman en unidades más sencillas), absorción de nutrientes y excreción de desechos.
  • Enzima: tipo de proteína encargada de acelerar las reacciones químicas, en ocasiones sin ella la reacción no puede llevarse a cabo, por ejemplo, no habrá rotura de lactosa sin lactasa.
  • Fermentación: reacción metabólica que consiste en la transformación de moléculas complejas en moléculas sencillas para obtener energía gracias a los microorganismos (bacterias, levaduras, etc.).
  • Intestino delgado: porción del aparato digestivo donde tiene lugar la absorción de los nutrientes. La presencia de numerosas microvellosidades aumenta la superficie de absorción.
  • Reacción inmunitaria: reacción defensiva del organismo ante algo que considera extraño, no perteneciente a él.
  • Tolerancia: la tolerancia a una sustancia se produce cuando, como resultado de su administración en dosis graduales, el sujeto presenta menor sensibilidad a ella y por tanto la tolera mejor. Así, el individuo se va habituando poco a poco, de modo que la dosis habitual de la sustancia ya no le produce efecto.
  • Esta página web ha sido producido en el marco del Plan de Nutrición y Comunicación de Productos Lácteos 2011-2014 cofinanciado por el MAGRAMA y la Unión Europea