Beneficios para la salud

Beneficios de los lácteos en la salud del niño

Beneficios para la salud

1. Crecimiento óptimo. Los lácteos ayudan a conseguir un pico de masa ósea adecuado

  • Durante la infancia y la adolescencia se produce el principal aumento de la masa ósea, resultado de la maduración y el crecimiento que tienen lugar en esta etapa de la vida. 
  • Se requiere un aporte óptimo de calcio para adquirir la adecuada masa ósea, proceso que tiene lugar durante las tres primeras décadas de vida. Con ello se disminuye el riesgo de desarrollar osteoporosis en la edad adulta.
  • Algunos autores consideran necesaria una ingesta de 1.500 mg/ día de calcio durante la adolescencia para alcanzar una masa ósea adecuada (Ortega RM, 1998).

2. Control de la grasa corporal gracias al aporte de calcio

  • El calcio presente en los productos lácteos interviene en el control de la grasa corporal. Se ha observado que, incluso en niños en edad preescolar, aumentar la ingesta de calcio puede reducir la proporción de grasa corporal. 
  • Se admite que una disminución en el porcentaje de grasa corporal en la infancia puede reducir el riesgo de obesidad con posterioridad (en la adolescencia y en la edad adulta), con los efectos saludables que de ello se derivan.
  • Teniendo en cuenta que los lácteos representan una fuente de calcio difícilmente alcanzable por otro tipo de alimentos, los lácteos pueden ayudar a mantener el peso. 
  • En este sentido, numerosos estudios confirman una relación positiva entre el consumo de lácteos y un menor índice de masa corporal (IMC):
  • En un amplio estudio transversal realizado en Italia, se evaluó a niños entre 3-11 años y se vio que mayores consumos de leche se asociaban a un menor IMC (O’Connor TM, 2006) 
  • En un estudio de seguimiento de un pequeño grupo de niños de 2 meses a 8 años de edad se encontró una relación inversa entre la masa grasa de los niños y el consumo de calcio (Skinner JD, 2006).
  • El consumo de leche se relacionó significativa e inversamente con el IMC en los niños que tomaron leche entera, analizado por edad y frecuencia de consumo de diversos alimentos. Esta asociación no se mantuvo cuando los niños consumían leche desnatada (Barba G, 2005).
  • En este mismo estudio, la prevalencia de sobrepeso fue significativamente inferior en los niños que consumieron leche entera a diario frente a los que la tomaron con menor frecuencia.
  • Se ha sugerido además que la leche es rica en ingredientes bioactivos, como la vitamina D, que pueden actuar modulando el almacenamiento de la grasa corporal de manera independiente al calcio.
  • Existe una relación inversa entre el consumo de calcio y cantidad de grasa corporal, con independencia del IMC de los niños. Esto indica que los niños pueden reducir en un 0,4 % su grasa corporal si aumentan la ingesta diaria de calcio en un vaso de leche desnatada o un yogur.

3. La diversidad en el consumo de lácteos mejora el perfil lipídico

  • La diversidad de productos lácteos contribuye a una dieta equilibrada.
  • En niños con un consumo equivalente de leche, la ingesta de productos lácteos diferentes supuso un mayor consumo de lácteos totales y una mayor calidad de la dieta. 
  • Se asoció asimismo con cifras más bajas de colesterol y con un mejor perfil lipídico en suero con respecto a los niños que tuvieron menos diversidad en el consumo y  tomaron menos lácteos (Ortega RM, 2000).

Bibliografía recomendada

  • Barba G, et al. (2005). “Inverse association between body mass and frequency of milk consumption in children”. B J Nutr; 93: 15-19.
  • O’Connor TM, et al (2006). “Beverage intake among preschool children and its effect on weight status”. Pediatrics; 118: e1010-e1018.
  • Ortega RM, et al (1998). “The importance of breakfast in meeting daily recommended calcium intake in a group of schoolchildren”. J Am Coll Nutr; 17: 19-24
  • Ortega RM, et al (2000). “The consumption of milk products in a group of pre-school children. Influence on serum lipid profile”. Nutr Res; 20 (6):779-790.
  • Skinner JD, et al (2003). “Longitudinal calcium intake is negatively related to children’s body fat indexes”. J Am Diet Assoc.; 103 (12): 1626-1631.

Beneficios de los lácteos en la salud del anciano

La leche y los productos lácteos constituyen uno de los grupos principales de alimentos en la nutrición ya que proporcionan, además de una gran variedad de nutrientes, numerosos beneficios para la salud.

1. Los lácteos ayudan a mantener la masa ósea

  • La gran incidencia de fracturas osteoporóticas, especialmente vertebrales y de cadera en los ancianos dan lugar a un aumento de la morbimortalidad y a una reducción de movilidad considerables con disminución de la calidad de vida. La masa ósea esquelética viene determinada por una combinación de factores genéticos, hormonales, nutricionales (sobre todo calcio y vitamina D) y de actividad física.
  • La disminución del consumo de calcio se asocia a una reducción de la masa ósea y osteoporosis (Gennari, 2001). Sabemos que los suplementos de calcio mejoran la masa ósea y disminuyen la frecuencia de las fracturas, solos o en combinación con vitamina D, ayudando en la mejora de la densidad mineral en el anciano (Alcázar, 2005).

2. Los productos lácteos en la hipertensión arterial

  • Es conocido desde la década de los ochenta una relación inversa entre la ingesta de productos lácteos y los niveles de presión arterial (Hermansen, 2000).
  • En el estudio DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension, 1999) se comprobó que tres raciones diarias de productos lácteos enteros, combinadas con el consumo de frutas y verduras, redujo la presión arterial tanto en el grupo de hipertensos como en el de normotensos.
  • El aporte de calcio con la dieta produce una disminución de la presión arterial, en gran parte porque suprime la 1,25-dihidroxicolecalciferol (calcitriol o vitamina D3), normalizando el calcio intracelular (Agerholm-Larsen, 2000).
  • Específicamente, en un estudio realizado por la Universidad de Navarra en 5.880 individuos de todas las edades con un límite superior de 90 años (Alonso, 2005), se ha observado una reducción del riesgo de nuevos casos de hipertensión de hasta el 54% en adultos con un alto consumo de lácteos desnatados (quintil más elevado). De manera importante, este beneficio no se restringió a individuos jóvenes u obesos. Además, este posible efecto de los lácteos desnatados en la prevención primaria de la hipertensión se extendió a personas con una dieta elevada en grasas (Alonso, 2005).
  • La ingesta de calcio y vitamina D en la dieta, no así el procedente de suplementos nutricionales, también se relacionó con un menor riesgo de padecer hipertensión. Además del calcio y la vitamina D, existen otros componentes de los lácteos con posibles efectos beneficiosos sobre la tensión arterial, como la lactosa, las proteínas lácteas y péptidos derivados, así como el potasio y el magnesio (Wang, 2008).

3. Los productos lácteos en el control de los niveles de colesterol

  • La leche desnatada tiene ventajas sobre la leche entera y el yogur en poblaciones que ya presentan hiperlipidemia. La leche desnatada es la que tiene un mayor efecto hipocolesterolémico, posiblemente como consecuencia de su bajo contenido en grasa saturada y colesterol. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el descenso del colesterol por consumo de lácteos no es homogéneo, y que unos individuos responden mejor que otros (Ortega, 1993).
  • En cuanto a los lácteos enteros, se ha observado que su consumo se asocia a un aumento de la fracción de colesterol-HDL (Ortega, 1993).
  • Algunas leches fermentadas pueden tener efecto beneficioso sobre el colesterol plasmático. Por ejemplo, una cepa de Enterococcus faecium es capaz de reducir un 4% del colesterol total y un 5% del colesterol-LDL. (Agerholm-Larsen, 2000).
  • Se ha visto asimismo que al menos una ración diaria de lácteos reduce en un 40% la prevalencia de síndrome metabólico, es decir, de los altos niveles de colesterol, glucosa, etc. que representan factores de riesgo cardiovascular (Ma, 1995).
  • Diversos estudios clínicos demuestran que alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles vegetales reducen el colesterol total y el colesterol-LDL, ya que inhiben parcialmente la absorción del colesterol (Tapiero, 2003; Kassis, 2008).
  • En suma, los lácteos pueden actuar de manera natural disminuyendo las concentraciones séricas de colesterol. En ancianos con cifras altas de colesterol o preocupados por el control de peso, son especialmente aconsejables los lácteos semidesnatados y desnatados (Ortega, 1993).

4. Control del peso en el anciano.

  • Existen datos que indican un efecto antiobesidad del calcio dietético, ya que se sabe que su déficit induce un aumento del calcio en los adipocitos humanos, lo que estimula la lipogénesis, inhibe la lipólisis y aumenta los depósitos de triglicéridos (Zemel, 2001).
  • Los lácteos presentan un efecto saciante y pueden ayudar a mantener la dieta (Guéguen, 2000; Rampersaud 2003). Por otra parte, existen datos epidemiológicos que demuestran que los consumidores de cantidades bajas de calcio pueden presentar mayor riesgo de padecer obesidad, dislipidemia y el síndrome de resistencia a la insulina. Los datos disponibles sugieren que una subóptima ingesta de calcio podría afectar al equilibrio de la grasa y aumentar la probabilidad de sufrir complicaciones metabólicas relacionadas. Por el contrario, una adecuada administración de suplementos ricos en calcio puede contribuir a reducir estos efectos (Major, 2007).

5. Beneficios adicionales de los lácteos en la salud del anciano

  • El consumo de lácteos en el anciano se ha relacionado con otros mecanismos en la prevención del ictus como son la disminución de la agregación plaquetaria y la resistencia a la insulina.
  • Se está investigando la relación entre el riesgo de padecer diferentes cánceres en individuos de edad elevada y el consumo de lácteos, aunque de momento no se ha confirmado dicha relación.

Bibliografía recomendada

  • Abbott RD, Curb JD, Rodriguez BL,Sharp DS, Burchfiel GM, Yano K. (1996). “Effect of dietary calcium and milk consumption on risk of thromboembolic stroke in older middle-aged men.” Stroke ; 27 (59. 813-8.
  • Agerholm-Larsen L, Bell ML, Grunwald GK, Astrup A. (2000). ”The effect of a probiotic milk product on plasma cholesterol: A meta-analysis of short term intervention studies”. Eur J. Clin Nutr; 54 (11): 856-60.
  • Alcazar VL, Diago JC. “Leche y derivados lácteos. Alimentación y Nutrición. Manual Teórico Prático.” 2ª Edición. Vazquez C, De Cos A, Lopez- Nomdedeu C. Edit Díaz de Santos. Madrid 2005, pag 73-91.
  • Alonso A, Beunza JJ, Delgado-Rodriguez M, Martinez JA, Martinez-Gonzalez MA. (2005). “Low-fat dairy consumption and reduced risk of hypertension: the Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) cohort”. Am J Clin Nutr; 82:972–979.
  • Gennari C. (2001). “Calcium and vitamin D nutrition and bone disease of the elderly. Public Health Nutr ; 4 (2B) : 547 – 559.
  • Gueguen L, Pointillart A. (2000). “The bioavailability of dietary calcium.” J Am Coll Nutr;19(2 Suppl):119S-136S.
  • Hermansen K. (2000). “Diet, blood pressure and hypertension”. J.Nutr : 83 (Suppl 1): S113-S119.
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  • Ma J, Folsom AR, Melnick SL, Eckfeldt JH, Sharrett AR, Nabulsi AA, Hutchinson RG, Metcalf PA. (1995).“Associations of serum and dietary magnesium with cardiovascular disease, hypertension, diabetes, insulin, and carotid arterial wall thickness: the ARIC study. Atherosclerosis Risk in Communities Study.” J Clin Epidemiol; 48 (7): 927-40.
  • Major GC, Alarie F, Dore J, Phouttama S, Tremblay A. (2007). “Supplementation with calcium plus vitamin D enhances the beneficial effect of weight loss on plasma lipid and lipoprotein concentrations”. Am J Clin. Nutr;, 85, 54-59.
  • Ortega RM. (1998b). “Leches fermentadas: Interés Nutricional y Probiótico.” Nutr. Clin. 18: 33-38.
  • Ortega RM, Martinez RM, Lopez-Sobaler AM, Andres P, Quintas ME. (1999). “The influence of calcium intake on gestational hypertension.” Ann. Nutr. Metab; 43(1):37-46.
  • Ortega RM, Requejo AM, Andres P, Gaspar MJ, Ortega A. (1993). “La leche y los productos lácteos en la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares”. Nutr Hosp; 8:395-404.
  • Rampersaud GC, Bailey LB, Kauwell GP. (2003). “National survey beverage consumption data for children and adolescents indicate the need to encourage a shift toward more nutritive beverages.” J Am Diet Assoc; 103 (1): 97-100.
  • Tapiero H, Townsend DM, Tew KD. (2003).“Phytosterols in the prevention of human pathologies.” Biomedicine and Pharmacotherapy, 57, 321-325.
  • Wang L, Manson JAE, Buring JE, Lee IM, Sesso HD. (2008). “Dietary intake of dairy products, calcium, and vitamin D and the risk of hypertension in middle-aged and older women. “Hypertension; 51:1-7.
  • Zemel MB. (2001). “Calcium modulation of hypertension and obesity; mechanisms and implications”. J. Am. Coll Nutr 20 (5 Suppl) : 428S-435S.

Beneficios cardiovasculares de los lácteos

1. Los productos lácteos en la hipertensión arterial

  • En diversos estudios se ha observado una relación inversa entre el consumo de productos lácteos y el riesgo de padecer hipertensión. 
  • En un estudio realizado por la Universidad de Navarra en 5.880 individuos de todas las edades (Alonso, 2005), se ha observado una reducción del riesgo de nuevos casos de hipertensión de hasta el 54% en adultos con un alto consumo de lácteos desnatados (quintil más elevado). Este beneficio no se restringió a individuos jóvenes u obesos. 
  • Además, este posible efecto de los lácteos desnatados en la prevención primaria de la hipertensión se extendió a personas con una dieta elevada en grasas (Alonso, 2005).
  • En esta misma línea, el ensayo WELL encontró que una dieta rica en lácteos desnatados resultó en un mayor descenso de la tensión arterial con respecto a una dieta baja en grasas (Nowson, 2005).
  • Otro estudio realizado en mujeres con sobrepeso (Lamarche, 2007) incorporó una dieta de la que el 20% de las calorías procedían de leche con un 2% de grasa, frente a una dieta control sin lácteos. La dieta con lácteos se relacionó con reducciones en la tensión arterial, tanto sistólica como diastólica, especialmente en aquellas mujeres con mayor tensión basal.
  • La ingesta de calcio y vitamina D en la dieta, no así la procedente de suplementos nutricionales, también se relacionó con una menor probabilidad de padecer hipertensión. 
  • Además del calcio y la vitamina D existen otros componentes de los lácteos con posibles efectos beneficiosos sobre la tensión arterial, como la lactosa, las proteínas lácteas y péptidos derivados, así como el potasio y el magnesio (Wang, 2008).
  • Un estudio realizado con mujeres gestantes puso de relieve que las que tenían hipertensión presentaban ingestas de calcio significativamente inferiores a las que no la padecían (Ortega, 1999).
  • En consecuencia, no conviene restringir el consumo de lácteos a la población general.
  • En las personas con una enfermedad cardiovascular de base o sobrepeso, sería más recomendable ingerir productos desnatados y semidesnatados (Ortega, 2003).

2. Control de los niveles de colesterol

  • En la actualidad se dispone de una amplia evidencia científica con respecto a la disminución de los niveles de colesterol como consecuencia del consumo de leche entera, desnatada y otros productos lácteos como el yogur.
  • Al suplementar la dieta con yogur o leche semidesnatada se consiguieron disminuciones del 5% en los niveles de colesterol (Ortega, 1993).
  • La leche desnatada tiene ventajas sobre la leche entera y el yogur en poblaciones que presentan hiperlipidemia. La leche desnatada es la que tiene un mayor efecto hipocolesterolémico, posiblemente como consecuencia de su bajo contenido en grasa saturada y colesterol.
  • En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el descenso del colesterol por consumo de lácteos no es homogéneo, y que unos individuos responden mejor que otros (Ortega, 1993).
  • En cuanto a los lácteos enteros, se ha observado que su consumo se asocia a un aumento de la fracción de colesterol-HDL (Ortega, 1993).
  • Al menos una ración diaria de lácteos podría reducir hasta un 40% la prevalencia de síndrome metabólico, caracterizado por la dislipemia, hipertensión, obesidad e intolerancia a la glucosa, que representan factores de riesgo cardiovascular (Ma, 1995; Pfeuffer, Schrezenmeir, 2007).
  • Diversos estudios clínicos demuestran que alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles vegetales reducen el colesterol total y el colesterol-LDL, ya que inhiben parcialmente la absorción del colesterol (Tapiero, 2003; Kassis, 2008).
  • En suma, los lácteos pueden actuar de manera natural disminuyendo las concentraciones séricas de colesterol. En personas con cifras altas de colesterol, son especialmente aconsejables los lácteos semidesnatados y desnatados. (Ortega, 1993).

Bibliografía recomendada

  • Abbott RD, Curb JD, Rodríguez BL,Sharp DS, Burchfiel GM, Yano K. (1996). “Effect of dietary calcium and milk consumption on risk of thromboembolic stroke in older middle-aged men.” Stroke ; 27 (59): 813-8.
  • Alonso A, Beunza JJ, Delgado-Rodriguez M, Martínez JA, Martínez-González MA. (2005). “Low-fat dairy consumption and reduced risk of hypertension: the Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) cohort”. Am J Clin Nutr; 82:972–979.
  • Gueguen L, Pointillart A. (2000). “The bioavailability of dietary calcium.” J Am Coll Nutr;19(2 Suppl):119S-136S.
  • Kassis AN, Vanstone CA, AbumWeiss SS, Jones PJ. (2008). “Efficacy of plant sterols is not influenced by dietary cholesterol intake in hypercholesterolemic individuals”. Metabolism;57(3):339-46.
  • Lamarche B, Gagnon J, Charest A, Dodin S, Lemieux S, Desroches S. “Dairy products, metabolic syndrome and cardiovascular disease”. Bulletin of the International Dairy Federation, number 417.
  • Ma J,Folsom AR, Melnick SL, Eckfeldt JH, Sharrett AR, Nabulsi AA, Hutchinson RG, Metcalf PA. (1995). “Associations of serum and dietary magnesium with cardiovascular disease, hypertension, diabetes, insulin, and carotid arterial wall thickness: the ARIC study. Atherosclerosis Risk in Communities Study.” J Clin Epidemiol; 48 (7): 927-40.
  • Major GC, Alarie F, Dore J, Phouttama S, Tremblay A. (2007). “Supplementation with calcium plus vitamin D enhances the beneficial effect of weight loss on plasma lipid and lipoprotein concentrations”. Am J Clin. Nutr; 85, 54-59.
  • Massey LK. (2001). “Dairy food consumption, blood pressure and stroke”. J Nutr; 131: 1875-1878.
  • Nowson CA,Worsley A, Margerison C, Jorna MK, Godfrey SJ, Booth A. (2005). “Blood pressure change with weight loss is affected by diet type in men”. Am J Clin Nutr; 8: 983-9.
  • Ortega RM, Requejo AM, López-Sobaler AM, Andrés P, Quintas ME, Navia B, Izquierdo M, Rivas T. (1998a). “The importance of breakfast in meeting daily recommended calcium intake in a group of schoolchildren”. J Am Coll Nutr; 17: 19-24
  • Ortega RM, Requejo AM, Navia B, Quintas ME, Andrés P, López-Sobaler AM, Perea JM. (2000). “The consumption of milk products in a group of pre-school children. Influence on serum lipid profile”. Nutr Res ;20 (6):779-790.
  • Ortega RM, Requejo AM, Andrés P, Gaspar MJ, Ortega A. (1993). “La leche y los productos lácteos en la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares”. Nutr Hosp; 8:395-404.
  • Ortega RM, Martínez RM, López-Sobaler AM, Andrés P, Quintas ME. (1999). “The influence of calcium intake ongestational hypertension.” Ann. Nutr. Metab; 43: 37-46.
  • Pfeuffer M, Schrezenmeir J. (2007). “Milk and the metabolic syndrome”. Obes Rev ;8(2):109-18.
  • Tapiero H, Townsend DM, Tew KD. (2003).“Phytosterols in the prevention of human pathologies.” Biomedicine and Pharmacotherapy, 57, 321-325.
  • Wang L, Manson JAE, Buring JE, Lee IM, Sesso HD. (2008). “Dietary intake of dairy products, calcium, and vitamin D and the risk of hypertension in middle-aged and older women. “Hypertension; 51:1-7.

   

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